Para la princesa de mi propio cuento de hadas.
 
Publicadas:
 
     I. Para soñar con ella (04/09/05)
     II. Insomnio (12/09/05)
     III. No hay miedo (17/09/05)
     IV. Status Quo (27/09/05)

     V. Tú (03/10/05)
     VI. Maltiempo (04/11/05)

 

 
I 
Para soñar con ella
 
1. Despierta, hasta estar
seguro de que ya lo has hecho,
continúa.
 
2. Desayuna la imagen más fresca de su rostro
 y acompañalo con su sonrisa.
 
3. Toma medio vaso de su mirada
y endulzalo con su voz.
 
4. Almuerza dos pedazos de su aroma.
 
5. En el transcurso de la mañana bebe 
por tragos sus caricias.
 
6. Antes de comer, prepara dos de sus abrazos,
mezclalo con uno de sus besos.
y dejalos hervir, después respira esa esencia.
Comenzarás a escuchar su nombre.
 
7. Por la tarde, observala detenidamente hasta
 que se percate de tu estado inanimado,
    si ella no está, puedes observar las aves y el cielo,
surten el mismo efecto de dejarte enamorado.
 
8. Al anochecer, si ya la tienes a tu lado,
bésale sus manos,
cántale en silencio y gritale en susurros
    que la quieres.
 
9. Cena su recuerdo, percátate de tu brazo vacío,
encuentra el espacio que ella no ocupa y llénalo
con tus suspiros.
 
10. Antes de dormir trata de olvidarla,
lo único que lograrás es…
soñar con ella.
 
Te quiero Princesita.
 
II
Insomnio
 
Tres de la mañana,
una mano que no es tuya
ha abofeteado mi sueño
y le ha prendido fuego a mi tranquilidad,
me ha dicho una sombra que te quiero,
como si no lo supiera.
 
Cada noche te llamas distinto,
hoy te he reconocido como Deseo.
 
Tres treinta de la mañana,
una boca que no es tuya
ha mordido el espacio en que faltas,
un sonido tenue me canta
tu nuevo nombre, y me dice que te busco,
como si no lo supieras.
 
Esta noche te llamas distinto,
te he llamado Inquietud.
 
Cinco de la mañana,
un cuerpo que no es tuyo,
más bien, mío, te añora.
Un viento fugitivo me arrulla
con tu último nombre, me reprocha que te pido,
como si no lo supieramos.
 
Hoy te presentas a mí distinto,
me dices que te diga Ansiedad.
 
Y te lo digo, Amor mío,
me faltas.
 
III
No hay miedo
 
No tengas miedo,
en el insondable palpitar de tu corazón,
ten la seguridad que sobrevivo por tus manos,
que eres mi equilibrio y mi luz,
mi portentoso ángel.
 
No tengas miedo,
tú que me has reinventado el cielo,
que por ti soy el creyente,
el cantante, el poeta,
el encantado.
 
No tengas más miedo,
para nosotros no hay tiempo,
nos hemos reconocido
en un instante, eres la culminación
de sueños y de renacimientos.
 
Olvida el miedo,
que en tu mirada y en esa sonrisa
que apenas he podido traducir,
estoy, estás, estamos
y perduramos.
 
Nunca lo olvides,
No hay miedo.
 
IV
Status Quo
 
Sumergido en una oscuridad nacida
por mi estado de ánimo,
cabizbajo y con un dolor de pecho
que se debe más a que me faltas que a mi tos
crónica, no logro concebir un poco de
tranquilidad mental.
 
Surges, naces de pronto a mi lado
como la flor de jazmín que me faltaba,
como una estrella que no conocía,
y te quiero abrazar
y te me deshaces en las manos
como cada día cuando te vas.
 
Debo aprender a vivir mis tardes
y a reconocer como dias buenos
las veces que no te veo,
aprender a aprehenderte
fuera de mis brazos, lejos de mis labios,
a kilómetros de mis ojos.
 
A veces, sólo a veces, repetir tu nombre
con el eco que se forma en mi interior
a causa de tu ausencia,
me alivia,
me ceda,
me adormece un poco.
 
Tengo, por obligación,
que aceptar que tienes alas propias
y que éstas te llevarán
muchas veces lejos de mí
y que aún asi, debo sobrevivir
y mantenerme suficientemente cuerdo.
 
Y que tú no perderás tu rostro,
 ni tu aura, ni tus besos,
ni tu aliento que me alimenta,
ni las huellas que te dejo,
ni las sonrisas que me reviven
 en minutos muertos.
 
Hoy más que nunca corazón,
me dueles sin el dolor que taladra,
me faltas sin la ausencia que mata,
y te sé y te conozco
y te rememoro en mi pecho
dulce, tierna, callada.
 
V
 
Tú, la sirena de aguas tiernas,
te conozco bajo la luna,
bajo la espuma de un amor efervescente,
bajo la lluvia te sé,
entre mis ojos te pierdo, amor,
te encuentro delante de mis sueños
y ya no sólo te sé,
te reconstruyo de suspiros,
de tu olor, de tu mirada,
te digo amiga y compañera,
te reconozco como las madrugadas
en vela, me auxilias de tus besos,
me hierves en el cuerpo,
 
porque
 
tú, infinita entre mis manos,
conciliadora de mis pecados,
lúcida entre las tinieblas de mis pasos,
consejera mía,
hermana de mis ángeles,
ángel de mi vida,
te repaso mis días, te los doy,
úsalos, quiérelos, deséchalos,
hurgo en tu cintura, en tu escultura,
hurgo en tu cuello el amor
y me sabes a luz,
a humedad, me sabes mía,
te sé y me conoces,
y nos sabemos en nosotros mismos,
 
porque
 
tú, única y perpetua,
enamorada, quieta,
permaneces en el constante
y dulce palpitar
de este corazón desenfrenado.
 
VI
Maltiempo
 
En una burda tarde lejos de ti
preguntándome dónde puedes estar,
si estás bien, si estás sonriendo o tarareando
esa melodía incompleta y mágica
que acostumbras componer a diario o
si estás acompañada como yo,
por un fuerte recuerdo
o por el contrario, por un recuerdo vago,
te dibujo con las primeras lineas
que empuja mi sombra temerosa.
 
Y entonces te quisiera tener a mi lado
y después quisiera que volaras…
 
Con el último e inútil intento de encontrarle
forma  a las nubes antes de la noche,
como ayer… desisto.
 
Espantado por una tormenta inesperada
que oscurecío mi última parte mental sana,
grito tu nombre al cielo y un eco malintencionado
me devuelve un viento desolado
lleno de intrigantes silencios.
 
¿Quién te ha de buscar en lugares y momentos
equivocados más que yo, amor mío?
 
 
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     Lo demás, solo vivirá en las manos de la princesa,
el que escribe prefiere la intimidad…
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